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El primer gran incendio de los bomberos capitalinos ocurrido el 8 de junio de 1864

Antenoche (8 de junio de l864) a las ocho y cuarto, se declaró un incendio alarmante en el monasterio de Agustinas en el costado que da a la calle Ahumada. El fuego dio principió por la Pieza habitada Por una modista que en ese momento se encontraba sola.

Bien pronto las llamas salieron por una ventana y, toda la ciudad se puso en alarma. Los bomberos salieron inmediatamente. La compañía primera y segunda desplegaron Una actividad extraordinaria para dar agua, a pesar de la mucha Precipitación con que habían acudido, La tercera atacó de frente el voraz enemigo con un arrojo que le hace honor; y merced a estos esfuerzos combinados, dos horas después el fuego que amenazaba toda la manzana se hallaba enteramente Cortado.

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Las compañía francesa y la de hachas y escaleras se portaron al Mismo tiempo con un arrojo denodado. Los estragos se extendieron a las dos piezas Contiguas a las que Ocupaba un pintor, cuyo establecimiento no sabemos aún las averías que haya sufrido, como es muy natural.

“La noche favoreció también los esfuerzos de nuestros bomberos, pues caía desde media hora antes, una lluvia tan abundante, que Inundaba completamente nuestras calles, Convirtiéndolas poco menos que en ríos.

Es el temporal que continúa con tanta o más fuerza que al principio, y que esta vez ha servido de poderoso auxiliar para extinguir las llamas de un incendio que amenazaba ser considerable.

“Las pérdidas no son de Consideración, merced a la oportunidad con que acudieron nuestros bomberos y a su enérgico esfuerzo.

“Hubo algunas desgracias . Los que las experimentaron, son don Enrique Meiggs, director de la tercera compañía, que salió herido en una mano, y el sargento de la primera sección de la misma compañía don Adolfo Castro Cienfuegos, que se encuentra gravemente enfermo de una herida que recibió en la cabeza por la caída de una teja.

“También, uno de los bomberos de la tercera, don Vital Martínez, quedó gravemente maltratado a consecuencia de haberse hundido el techo de una de las habitaciones incendiadas, arrastrándole y envolviéndole entre sus escombros.

 

“¡HONOR A NUESTRO CUERPO DE BOMBEROS!”

 

Texto extraído del Libro “Livre D´Histoire de la Pompe France” – Georges Poirier P. 

Ilustración principal Libro “Fuego” Antonio Marquez Allison.

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