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El gran Incendio de la Unión Central el año 1891

El año de 1891 quedara marcado en la historia de Chile, como uno de los más trágicos y difíciles.

EI alzamiento de la escuadra contra el gobierno del Presidente Balmaceda, producido el día 7 de Enero desencadenaría una Cruenta guerra civil que desgarraría al país durante nueve meses, la que culminaría en las batallas de Con-Con y Placilla en que los Congresistas derrotarían a las fuerzas leales al Gobierno, y en el suicidio del Presidente Balmaceda.

El Cuerpo de Bomberos de Santiago, integrado por personas de distintas extracciones y corrientes de opinión no pudo permanecer ajeno a los hechos que afectaban al país y muchos de los suyos tomaron uno u otro bando, cayendo varios de ellos en la lucha.

Todo lo anterior, afectaría seriamente al Cuerpo en el desempeño de su labor de servicio de utilidad pública.

De esta manera, receloso el Gobierno de los simpatizantes congresistas que habían en las filas del Cuerpo, dispuso entre sus primeras medidas la supresión del servicio telefónico a los particulares, incluidos los Bomberos y la prohibición de tocar la campana de alarmas, la popular PAILA en caso de siniestros, a partir del 31 de Enero. Salvo autorización expresa por escrito del Ministerio del interior.

A ello se sumaron diversos incidentes con personal militar y de policía, llegando la fuerza pública a ocupar el recinto de varios cuarteles.

Lo anterior llevó necesariamente a un progresivo deterioro del buen servicio que se prestaba por el Cuerpo de Bomberos la ciudad, ya que sin posibilidad de dar oportuno aviso a sus voluntarios, los siniestros alcanzaban a tomar gran incremento antes de poder ser controlados.

Así sucedió con los ocurridos el 15 de Febrero en calle Puente, el 8 de Marzo en calle San Antonio, el 21 de ese mes en calle Moneda y el 23 en calle 21 de Mayo y en el siniestro corrido el 2 de Mayo en la Municipalidad.

Pero la ciudad se vería enfrentada a un desafío aún mayor, que pondría a prueba el empuje, decisión y capacidad de los bomberos capitalinos.

En la madrugada del día 4 de Junio de 1891 siendo las 02.45 horas, un sereno particular, de los contratados por comerciantes de calle Ahumada, llegaba a escape al Cuartel General del Cuerpo, ubicado a cinco cuadras de distancia, a dar cuenta que un siniestro de violentas proporciones se había declarado en el edificio ocupado por la Unión Central, en Ahumada al llegar a Agustinas y que el fuego amenazaba con propagarse al resto de los edificios colindantes.

El Cuartelero general, a quien correspondía tocar La campana para dar la alarma de incendios, trató infructuosamente de Comunicarse telefónicamente con el Comandante don Anselmo Hevia y al no lograrlo, se dirigió a la carrera a su casa para dar el aviso de la emergencia.

Rápidamente el Comandante se dirigió al Cuartel General y antes de la 03.00 AM trataba de tomar contacto telefónico con autoridades en el palacio de La Moneda.

Tras infructuosos intentos logró comunicación con la casa del Intendente de Provincia pasadas las 03.30, siendo informado que el intendente se había dirigido al siniestro.

El Comandante Hevia dispuso, en el intertanto se daba la autorización respectiva, que la compañía de Teléfonos Se comunicará con todos los bomberos con teléfono para alertarlos de lo que sucedía, a fin de que se dirigieran a su cuartel a sacar el material.

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Comandante Anselmo Hevia

Diez minutos más tarde llegaba un guardián de policía a mata caballos para informar al Comandante del Cuerpo que el Intendente autorizaba tocar la campana y dar la alarma.

Siendo las 03,45 horas, el tañir ronco de la PAILA alertaba a los bomberos del siniestro que desde hacía una hora devastaba el centro de la ciudad.

El material fue prontamente llevado al lugar, en que ya se encontraban las bombas de La Segunda y Quinta compañías, Llevadas allí por un grupo de voluntarios alertados telefónicamente.

Rápidamente el Comandante Hevia, hizo una inspección al lugar del siniestro, pudiendo percatarse del volumen del mismo, que había ya escapado a control.

La serie de edificios ubicados a ambos lados de calle Ahumada, construcciones de dos y tres pisos, ardían en toda su extensión a ambos lados de la calle, progresando rápidamente hacia el sur, a calle Moneda y amenazando la construcción de ambas esquinas.

La posibilidad de propagación estaba latente tanto hacia el oriente, calle del Estado corno poniente, calle Bandera, a través de las construcciones ubicadas a espaldas de calle Ahumada y por cuyos patios interiores el fuego ya comenzaba a extenderse.

Eran visibles los incendios de los bancos Santiago y El Popular, de la casa Fellmer y Cía., De La Imprenta el Independiente, del hotel de los Hermanos y otros.

MAPA
Rápidamente, el Comandante Hevia, secundado por el Segundo Comandante don Juan Fleischmann, dispuso el ataque al siniestro en dos agrupaciones, norte y sur, La primera Se integraría por las compañías dc Agua Primera, Segunda y Tercera apoyadas por la Octava de hachas y lo harían a lo largo de calle Ahumada, desde Agustinas.

La segunda agrupación enfrentaría el fuego a lo largo de calle Moneda y se integraría por las compañías de Agua Cuarta y Quinta y la Séptima de Hachas.

Por su parte la Sexta Compañía, realizaría labores de salvamento a lo largo de todo el siniestro en grupos organizados al efecto.

Era vital impedir la propagación del incendio hacia oriente y poniente, a lo largo de las calles Agustinas y Moneda y esa misión recibió el personal de ambas agrupaciones.

1891 union central atribuido a thomas sommerscales
En el lado norte, la Primera Compañía armó su material a la bomba de Vapor SANTIAGO y extendió dos líneas por calle Agustinas hacia Bandera, colocando dos pitones a la altura de la casa de don Domingo Fernández Concha, la que tenía un pequeño muro cortafuego, lugar en que se trataría de impedir la propagación del fuego.

Por su parte la Segunda armaba su Bomba ESMERALDA y colocaba dos pitones, uno en la acera norte de Agustinas y Ahumada para proteger las propiedades ubicadas en esa acera y a las que el extraordinario calor y una intensa lluvia de brasas y chispas que llenaba el cielo amenazaban a cada instante.

La casa más en peligro era la de doña Luz Covarrubias, ubicada en la misma esquina y a su defensa se concentró el pitón, mientras el otro ubicado en el centro de Ahumada, lanzaba sus chorros en apoyo de la bomba de Palanca de la Tercera, la PONIENTE que había armado una línea para proteger las bóvedas y cajas de fierro del Banco de Santiago, en donde se informaba habían varios millones de pesos depositados.

El resto del personal de la Tercera, con la bomba de vapor RAMÓN ABASOLO había armado un grifo en la esquina de Agustinas y Estado, armando un pitón a lo largo de la primera de ellas para proteger las casas ubicadas en la acera norte, mientras el segundo pitón era ubicado en los patios de la casa comercial Fëllmer y Cía., para impedir el paso del fuego a calle Estado.

Por su parte, la agrupación sur desplegaba sus mangueras, la Cuarta hacia el oriente y la Quinta hacia el poniente.

La bomba FRANCE de vapor aumentó dos pitones que los cuartinos ubicaron uno en Ahumada para detener el sinestro que comenzaba a destruir la casa de don José Alberto Bravo, en la esquina de Ahumada y Moneda, mientras el otro pitón era subido al techo de la misma, para lanzar desde allí sus chorros sobre los edificios en llamas e impedir su avance hacia el sur.

La Quinta compañía colocó los dos pitones de la bomba AMERICA para proteger a la imprenta EI Independiente.

Pero la violencia del incendio, aumentada por las Sustancias inflamables allí ubicadas, obligó al retiro del material, que fue colocado sobre el muro corta fuego que corría paralelo a calle Bandera, desde la casa de don Domingo Fernández Concha, lugar en que trabajaba la Primera Compañía.

El Comandante Hevia, alentó al desarrollo del incendio, hizo avanzar el pitón de la Cuarta ubicado en Ahumada, hacia el sector adyacente a Estado, apoyando desde Moneda al que la Tercera había ubicado en los patios de Fellmer y Cía.

Paralelamente con esta labor, el personal de las compañías de hachas Séptima y Octava y de la Sexta de Salvadores y Guardias de Propiedad, abrían cortafuegos en los techos, cubiertos por los chorros de las compañías de agua, a la vez que realizaban una efectiva labor de salvataje en medio del caos y la destrucción.

En el lado norte, el incendio ganó terreno sorpresivamente, al prender parte de la techumbre de la casa de la señora Covarrubias, obligando al pitón de la Segunda a acudir en su ayuda.

Subido al techo controló el fuego y luego se empleó en extinguir pequeños focos que prendían en los techos vecinos, lanzando alternativamente su poderoso chorro hacia el siniestro que destruía los edificios de ambos bancos.

A la vez y en el momento más dramático del siniestro, la bomba SANTIAGO de la Primera quedó fuera de servicio por una falla, dejando sin agua sus pitones empeñados en impedir la propagación hacia Bandera por Agustinas, informado el Comandante Hevia, dispuso de inmediato que las líneas de la Primera fueran unidas a las de la Segunda, la que comenzó a alimentar los pitones primerinos, a la vez que el pitón ubicado en el techo de la casa de la señora Covarrubias dirigía su chorro al hogar en peligro, bajo cuya protección un grupo de voluntarios de la Octava de hachas ampliaron el cortafuegos, para evitar la propagación mientras llegaba el agua.

La maniobra, eficientemente realizada, logró rápidamente controlar la situación en el sector y lográndose salvar las casas hacia el poniente.

A las 11,30 de la mañana el fuego estaba controlado y el personal de las compañías trabajaba en medio de las ruinas controlando los últimos focos. El balance del siniestro era desolador. Se habían quemado todos y cada uno de los edificios ubicados a ambos costados de calle Ahumada. Con excepción de la casa de don José Alberto Bravo, en la esquina oriente de Ahumada y Moneda, Por esta última el fuego había destruido la imprenta El Independiente y la sede del Orfeón Francés, mientras que por Agustinas el fuego había consumido el Hotel de Los Hermanos, la casa de la familia Flanco Vid, los bancos dc Santiago y El Popular, la sede de la Universidad Católica, el almacén de don Francisco Javier Sánchez, las bodegas de la viña SANTA RITA y las oficinas de la compañía de seguros Ondon Provincial.

Con daños habían salvado el edificio y almacén de la casa Fëllmer y Cía. y las propiedades de don Domingo Fernandez Concha y La don José Miguel Iñiguez. Por calle Estado salvaron intactas todas las propiedades ubicadas entre Agustinas y Moneda, desde la casa Fëllmer hasta la de Jose Alberto Bravo por Moneda.

Se logró salvar asimismo el contenido de las bóvedas de cajas de fierro del Banco de Santiago, que ascendía a más de 20 millones de pesos.

Los habitantes de Santiago asistieron al lugar para ver la catástrofe del más grande incendio que había afectado a la ciudad en el siglo.

Cabe recordar que la iglesia de la compañía solo ocupaba un cuarto de manzana y lo ahora quemado equivalía a una manzana completa.

Trabajando en turnos, las compañías permanecieron en el lugar hasta pasada la medianoche, retirándose del incendio tras 20 horas de ímprobo y fatigoso trabajo.

En los tres días siguientes, personal de diversas compañías debió volver al lugar a extinguir pequeños rebrotes de fuego a derribar murallas y tabiques que amenazaban desplome.

Las compañías de seguros reclamaron airadas ante lo sucedido, en especial la prohibición de tocar la campana y alertar a bomberos, causante directa de Las cuantiosísimas pérdidas y la casi completa destrucción de valiosos edificios ubicados en la parte céntrica de la ciudad.

El día 6 de Junio, dos días más tarde, se levantaba definitivamente la prohibición que pesaba sobre la PAILA.

 

Material mayor del Cuerpo de Bomberos de Santiago en el año 1891

 

bomba-central1

PRIMERA COMPAÑÍA:  Bomba de vapor Merryweather SANTIAGO  1884.

BOMBA ESMERALDA 1869-1897

SEGUNDA COMPAÑÍA: Bomba de vapor Merryweather ESMERALDA  1869.

3° COMPAÑIA-BOMBA CLARO Y ABASOLO

TERCERA COMPAÑÍA: Bomba de vapor Merryweather RAMÓN ABASOLO 1876.

Poniente blanckandwhite

Bomba de palanca PONIENTE 1864.

POMPE FRANCE

CUARTA COMPAÑÍA: Bomba de vapor FRANCE 1890.

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QUINTA COMPAÑÍA: Bomba de Vapor AMERICA 1873.

CARRO Y ESCALA TELESCOPICA DE LA 6° COMPAÑIA

SEXTA COMPAÑÍA. Carro de salvamento, modelo 1886 y escala corredera de 50 pies (15 metros).

Primer portaescala de la Sexta-En servicio en 1887

SÉPTIMA COMPAÑÍA: Carro porta escalas 1865.

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OCTAVA COMPAÑÍA: Carro porta escalas 1864.

 

A este material se agregaban Los Gallos porta mangueras y carros de carbón de las compañías de agua y el carro carbonero del Cuerpo, que manejaba el Ayudante de Cuartelero del Cuartel General. Todo el material, Con excepción de la bomba de palanca PONIENTE. Era arrastrado por caballos dos para las bombas y carros y uno para los gallos.

 

gallo

La Sexta Compañía estaba equipada con Lonas especiales para salvamento de muebles, llamadas ‘‘deslizadores” y mantas anti fuego. La escala de 50 pies venía montada en un carro, a modo de telescópica primitiva.

1) Rescate

 

 

Alberto Márquez Allison.

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