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Cuerpo de Bomberos armado copiapó

1° Cuerpo de Bomberos armado del país: Cuerpo de Bomberos de Copiapó

Durante la Guerra del Pacifico, el Cuerpo de Bomberos de Copiapó que había sido fundado en 1868, siendo el 6º entre sus congéneres en el país, tuvo un relevante papel en Atacama, cumpliendo con creces sus enunciados de servir a la comunidad. De sus filas fueron muchos los Voluntarios que se incorporaron al contingente del Batallón “Atacama”.

Tanto como oficiales, como soldados, pasaron a engrosar las filas del legendario Batallón. Entre ellos, podemos recordar a Ramón Rosa Vallejo, Capitán de la tercera Compañía del “Atacama Nº 1”, Adolfo Jenequel, Capitán de la Tercera Compañía del “Atacama Nº 2”; ambos Capitanes eran Tesoreros del Cuerpo de Bomberos, de la Primera y Segunda Compañía respectivamente, más innumerables Soldados – Voluntarios que hicieron toda la Campaña. Cuando el 27 de Mayo de 1879, estos valientes soldados marchaban a Caldera, un grupo de Bomberos los acompañó para proteger el poblado de posibles incendios ocasionados por los barcos enemigos que continuamente merodeaban las costas de Caldera.

Con Fecha 05 de Marzo de 1879, el cuerpo de Bomberos acuerda en reunión, solicitar al Supremo Gobierno para constituirse en Cuerpo Armado y prestar así los Servicios que demandare las necesidades de la Guerra. El 22 de Abril de 1879, se ordena la creación de un Cuerpo de Voluntarios Armados, (siendo este el primero de Chile). De este recién formado Cuerpo con los miembros de la Institución, una facción parte a Caldera y el resto queda haciendo guardias diurnas y nocturnas en Copiapó.

El 18 de Octubre de 1879, el Intendente de Atacama comunica al Comandante del Cuerpo de Bomberos que los fusiles para el Cuerpo a su mando están a su disposición en el Cuartel de Policía y prestan vigilancia armada a la ciudad. Cuando meses más tarde, un prisionero boliviano se fugó del Batallón Cívico, fueron los Bomberos Armados quienes lo capturaron de nuevo. Por Noviembre comienza a llegar los primeros heridos de Pisagua, fue tarea de los Bomberos recibirlos, llevarlos al Hospital de Sangre para recibir allí las atenciones de los doctores Ramón Dávila, Juan Serapio Lois, que también eran Bomberos.

Pronto, se amplía las tareas del Cuerpo Armado, por un comunicado de Intendencia, deberían ellos también, cumplir la penosa labor de enterrar a los soldados que morían en el Hospital, entierros que debían hacerse con los honores de ordenanza.

La Muerte del soldado de la 3ª Cía del “Atacama Nº 1”, Don Gregorio Cortés, ocurrida el 18 de Noviembre de 1879, fue la pauta en una serie de entierros oficiados por los Bomberos, todos ellos hechos en terrenos cedidos en el cementerio por la I. Municipalidad, con un total aproximado de 34 tumbas, se cerró un capítulo más de los muchos y tristes hechos olvidados de la Guerra del Pacífico, ya que esos gloriosos restos quedaron prácticamente innominados, sin una relación que indicase a la posteridad su real ubicación.

El 9 de Diciembre llegan los primeros oficiales muertos en el Campo de Dolores: Ramón Rosa Vallejo, José Vicente Blanco y José Andres Wilsen. Para ellos, le correspondió a los Bomberos preparar tres cureñas en las que serían llevados al Campo Santo, el Capitán Vallejo era altamente estimado por ser uno de los fundadores del Cuerpo de Bomberos, habiendo ocupado diversos puestos en la institución. Los restos mortales de estos oficiales fueron exhumados en la bóveda de los Artesanos, así mismo fueron colocados allí, los 7 oficiales caídos en Tacna (27 de Junio de 1880) y los tres caídos en Chorrillos, el 29 de Marzo de 1881.

Como punto final de su desempeño en la Guerra del 79, el Cuerpo de Bomberos Armados se suma al contento general cuando las tropas de los dos “Atacama”, ya al término de la conflagración, regresan al suelo atacameño y en sus filas, cargados de gloria, vuelven a aquellos Bomberos que pudieran salvarse. A todos estos Bravos se les tributa homenajes de héroes y los Bomberos que habían ayudado a engalanar la ciudad con flores y arcos triunfales, abandonan sus armas para trocarlas por los simples, pero no menos valiosos, materiales de prevención y combate de incendios, volviendo a su condición de servidor anónimo, de héroe de la vida diaria, de Voluntario dispuesto a todo incondicionalmente.

Bombero Héroe, que no se nos olvide Rafael Torreblanca, reconocido por el Ejército entregando una placa a el Cuerpo de Bomberos de Copiapo, homenajeando al ilustre militar , y bombero.

“Cae herido de un balazo el denodado capitán Rafael Torreblanca, el que es ultimado con dos balazos más y siete bayonetazos. Su corneta, Ceferino Román, viendo que había caído su capitán, se echó al suelo boca abajo, pudiendo así librarse del enemigo que pasó por sobre ellos.” “Por qué no respetaron las balas a la joya, al verdadero héroe de Pisagua y de los Ángeles, Torreblanca debía morir: su arrojo era temerario sus hechos no eran comunes: debía distinguirse siempre por algo heroico, por algo grande, como se distinguiera en los Ángeles y en Pisagua, como se habría también distinguido en Dolores si su compañía no hubiera estado en la reserva…” “Oh, amigo, cuántas lágrimas nos cuestas! Si no pudimos reprimir las lágrimas cuando vimos el cadáver del más querido de nuestros compañeros.”

Fuente: www.portalnet.cl; www.batallonesdeatacama.org

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